La satisfacción de hacer ejercicio puede medirse de muchas formas. Para graficarla Verónica Valiente, profesora de educación física, elige dos frases que ha escuchado de sus alumnos: “Me dicen ‘antes yo no me podía atar los cordones de los championes y ahora sí’, o ‘antes no podía ni alcanzar el azúcar y ahora puedo levantar el brazo’”. Esas mejorías, pequeñas pero enormes al mismo tiempo, hablan del beneficio de hacer actividad física, pero además de eso la propuesta de la Secretaría de Educación Física, Deporte y Recreación de la Intendencia de Montevideo (IM) es de integración social, otro gran remedio para los adultos mayores que con el paso de los años hayan ido cerrando sus círculos de contacto.

“¡Atención, las chiquilinas, los chiquilines!”, gritó Alejandra Brazán el viernes, pasaditas las 16.00 y a punto de comenzar la clase que se da lunes, miércoles y viernes en el Parque Batlle, al lado del Velódromo. Brazán y Valiente conducen el grupo de actividad física y recreación que funciona todo el año en el Velódromo y en verano se traslada al frescor de árboles centenarios. Las chiquilinas eran 25 y los chiquilines dos. La más joven tenía 58 y las más veteranas pasaban los 80, como Gilda, que a sus 82 vive en Flor de Maroñas y se larga en ómnibus hasta el Parque Batlle: “Vengo los tres días, me encanta, me hace bien. Fui operada de la cadera hace tres años y tengo que estar en movimiento”. Llegó invitada por una amiga que le dijo: “Así salís, porque si no estás siempre en casa”.

Gimnasia y recreación para personas mayores en el Velódromo.
Gimnasia y recreación para personas mayores en el Velódromo.

Empiezan con ejercicios para entrar en calor que incluyen caminata, respiración, movimiento de brazos; hay propuestas para estar parados y sentados. Van fortaleciendo gemelos, aductores, abdominales; hacen ejercicios de coordinación de movimientos de piernas y brazos. Valiente resume así la propuesta: “Trabajamos la movilidad, el estiramiento, toda la capacidad de fuerza, resistencia, flexibilidad, y hacemos juegos para que haya integración entre ellos, que no sea la clase tradicional que uno va, hace gimnasia y se va”.

“Salí de trabajar y vine corriendo, aquí estoy. Es el cumpleaños de mi marido, ahora cuando llegue lo veo; si no vengo es como que te quedás agarrotada mirando televisión”. Marina, 68 años.

El movimiento se hace con música de fondo. Estaban en ronda haciendo ejercicios y cuando empezó a sonar “El baile del pimpollo” una mujer dio un paso al frente y empezó a bailar. “¿Hay que bailar?”, preguntó Brazán. “Sí”, respondieron varios. “Vamos a bailar, entonces”, dijo la profe, alterando su propuesta inicial.

Les proponen que se reúnan en duplas o tríos, o que al ir caminando se crucen con alguien, choquen las manos y digan sus nombres (el viernes había cinco personas que habían ido por primera vez), y de esa forma integran los dos principales ejes de esta propuesta: el físico y el social. También hacen minicoreografías, y sobre el final los traen a la calma con propuestas de estiramiento y relajación.

La clase dura aproximadamente una hora. Luego, quienes puedan y quieran quedarse tienen entre una hora y dos más para jugar. Pronto se arma la cancha de tejo y los equipos; en paralelo, en una mesa otras mujeres se animan a jugar por primera vez al jenga y luego tal vez pasen al dominó. Cada espacio es guiado por una profesora, que enseña las reglas del juego y dinamiza a los jugadores.

“Me aporta mucho física y psíquicamente. Me siento integrado, me levanta el ánimo, me siento de buen humor, porque la actividad física es fundamental para liberar endorfinas y sentirse bien anímicamente, y más nosotros que somos adultos mayores y la mayoría estamos solos. Esta es una oportunidad grandísima para integrarnos”. Luis, 72 años.

Además de todo eso, las profesoras difunden información de otras actividades de la IM, de espectáculos culturales gratuitos, por ejemplo de cuando toca la Sinfónica de Montevideo, cuenta Valiente. A lo largo del año también organizan paseos, salidas y fiestas de cumpleaños, la Noche de la Nostalgia y el Día del Abuelo. Las actividades son de las profesoras y el grupo, pero hay también propuestas intergrupales que llegan a reunir a más de 500 personas, comentó Valiente. La mayoría forman parte del grupo de Whatsapp –una mujer le pidió el viernes a la profesora que la agregara nuevamente porque había tenido que salir a causa de que tenía demasiados grupos–, y también arman subgrupos.

Gimnasia y recreación para personas mayores en el Velódromo.
Gimnasia y recreación para personas mayores en el Velódromo.

Valiente habla del beneficio del ejercicio a nivel cardiovascular, en las enfermedades psicosomáticas y en el conocimiento del propio cuerpo, pero destaca que la mejoría es “en todo sentido”, por la importancia que tienen las redes de amigos en personas que estaban muy solas o deprimidas. Valora también que aunque muchos tienen bajos ingresos, con la ayuda del grupo se las ingenian para no dejar de salir.

“Se llaman entre ellos, se integran. No vienen sólo por el profesor, por la actividad, sino por los compañeros; se forma apego en el grupo, que es lo que nos interesa. Y se autogestionan, organizan cosas”, destacó.

Tabla de parques y plazas con actividades

Hora 8.00
Parque Rivera (Cedel Carrasco, Benito Cuñarro y Av. Bolivia s/n): lunes, miércoles y viernes.
Villa García (Daniel García Acevedo entre Helios y Selene): martes y jueves.
Jardín Botánico (entrada por Luis A. de Herrera 4553): lunes, miércoles y viernes.
Facultad de Agronomía (Av. Garzón 780 y Av. Millán): martes y jueves.
Cancha de Tigre (camino Tomkinson y Las Pitas): martes, jueves y sábado.
Parque Liber Seregni (Eduardo Víctor Haedo y Joaquín Requena): lunes, miércoles y viernes.
Plaza de Deportes 1 (Juan Lindolfo Cuestas y Washington): lunes, miércoles y viernes.

Hora 16.00
Velódromo (Av. Ramón Benzano 3471 y Ricaldoni): lunes, miércoles y viernes.
Plaza Simón Bolívar (Quesada y Gualeguay): martes y jueves.
Plaza del Salvador (Prof. Clemente Estable y Alicante): martes y jueves. Comienza el 20 de enero.

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