Autoridades del Hospital de la Mujer, que integra el Centro Hospitalario Pereira Rossell (CPHR), presentaron el lunes el Informe de Gestión y Sistema Informático Perinatal de 2018. La subdirectora de la institución, Elvira Fernández, celebró el descenso sostenido de las cifras de embarazo adolescente y embarazo adolescente reiterado, que llegaron a 22,9% y 24,9%, respectivamente. En 2018 no hubo muertes maternas y la tasa de mortalidad neonatal fue de 6,5 cada 1.000 nacimientos, lo cual representa un escaso aumento respecto de 2017, cuando fue de 5,1. La directora del CHPR, Victoria Lafluf, dijo a la diaria que esta oscilación no revierte la tendencia positiva de los últimos años y las cifras siguen siendo buenas para el país.

El informe muestra un descenso sostenido en la cantidad de nacimientos, que se corresponde con la tendencia del país: en 2016, el Pereira Rossell, centro de referencia nacional de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), asistió 7.070 nacimientos; en 2017, 6.340, y el año pasado 6.249, cifra que representa 35% de los nacimientos en dependencias de ASSE y 15% del total de nacimientos del país (45% de los niños nacieron en ASSE y 55% en instituciones del sector privado). Fernández y Lafluf destacaron el incremento de la cantidad de mujeres que eligen este prestador de salud, que pasaron de 657.148 en 2016 a 674.460 en 2017 hasta llegar a 701.420 en 2018. Este crecimiento se reflejó en la cantidad de consultas, que aumentaron de 32.276 en 2016 a 40.607 en 2018.

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Por otra parte, creció 1,12% la cifra de embarazos finalizados por cesárea respecto de 2017 y casi 4% comparado con 2016, representando 29,02% de los nacimientos asistidos en 2018. Sigue predominando la vía vaginal con 71% y el nivel de cesáreas es un porcentaje bajo si se compara con el nacional, que se encuentra cerca de 44%. “La cifra se encuentra dentro de las fluctuaciones esperadas para un centro con maternidad de referencia, que se encuentra muy por debajo de la media nacional”, reflexionó Lafluf, y añadió que cuando esta intervención está bien indicada “disminuye la morbimortalidad materna”. “El problema que tenemos a nivel nacional son aquellas cesáreas que no están indicadas y se hacen por razones que no tienen que ver con una indicación médica”, explicó. La primera causa de realización de cesáreas en el Hospital de la Mujer es el sufrimiento fetal agudo, con 20,2% de los casos. El segundo motivo (13,2%) es que la madre haya tenido una cesárea previa, que es conveniente en algunos casos, pero no en todos, y Lafluf destacó que continúa aumentando la cantidad de casos de pacientes que tenían una cesárea previa y tuvieron un segundo nacimiento por parto vaginal. Los otros motivos explicitados en el informe son: el fracaso de la inducción del parto (7,4%), embarazo múltiple (6,9%), desproporción céfalo-pélvica (6,8%), presentación podálica (de nalgas, 6,4%), parto prolongado (4,4%), descenso detenido de la presentación (3,6%), separación prematura de la placenta (3,5%) y preeclampsia y eclampsia (1,9%).

Lafluf destacó los datos de control prenatal: 79% de las mujeres asistidas en el CHPR se hicieron seis o más controles en 2018; en 2014 esta cifra era de 70%. También fue mayor la captación precoz del embarazo (en el primer trimestre), que se consiguió en 71,5% de los casos.

Por otra parte, continúan disminuyendo las cifras de prematurez: en 2018 hubo 732 casos, lo cual implica un descenso leve respecto de 2017, cuando se registraron 758 casos, pero pronunciado en comparación con 2016, año en que había habido 850. La principal causa de prematurez fue la rotura temprana de membranas, con casi 30%. Los nacimientos pretérmino extremo fueron la primera causa de mortalidad neonatal el año pasado, y explicaron 27 de 40 fallecimientos neonatales (es decir, ocurridos antes de los 28 días de vida).

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En cuanto al embarazo adolescente, hubo 23 niñas entre diez y 14 años que dieron a luz, y 1.407 nacimientos de adolescentes de 15 a 19 años. Esos 1.430 nacimientos constituyen un descenso sostenido de los últimos cinco años. Según los datos presentados, 65,9% de las jóvenes de diez a 19 años (929) no había planeado el embarazo; sí lo habían planeado 428 (29,9%), y no se tienen datos de 73 casos (5,2%). La proporción del embarazo planeado por mujeres mayores de 19 años fue superior, de 44,3%. 78,26% de las niñas de diez a 14 años tuvo seis o más consultas durante el embarazo, y 21,73% entre una y tres. Entre las adolescentes de 15 a 19 años, 79,10% tuvo seis o más controles; entre uno y cinco tuvo 18,9% y 28 adolescentes (1,99%) no tuvieron ningún control.

Las cifras de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) registraron un leve incremento. En el CHPR se realizaron 1.400 IVE, mientras que en 2017 habían sido 1.180. De todas maneras, la cantidad fue menor comparada con la de 2016, cuando se llevaron a cabo 1.676 abortos. Para Lafluf, estas variaciones “son mínimas”, sobre todo teniendo en cuenta el aumento en la población usuaria en el último año.

La vicepresidenta de ASSE, Marlene Sica, destacó la importancia de contar con datos e indicadores confiables a la hora de tomar decisiones (en eso también mejoró los resultados el Hospital de la Mujer, puesto que en los dos últimos años redujo de 10% a 7% la tendencia de la falta de información). Al evaluar los datos, Sica afirmó que los resultados positivos del último año “no son azarosos”, sino consecuencia de las políticas públicas de cuidado en la primera infancia “así como del profundo compromiso de los equipos técnicos”.