A pesar de las políticas públicas contra el tabaquismo, Uruguay sigue siendo el país de la región con mayor incidencia y prevalencia de cáncer de pulmón. Según un informe de la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist, financiado por el laboratorio Roche, en Uruguay, en 2016, se registraron 1.449 casos nuevos (incidencia) y 1.645 casos ya existentes (prevalencia). A las autoridades les preocupa particularmente el aumento de la cantidad de mujeres que comienzan a fumar. Álvaro Luongo, director del Instituto Nacional del Cáncer (Inca), dijo en diálogo con la diaria que “aún no se ha llegado a los niveles que se pretendían”; explicó que “hay medidas que hay que seguir incrementando y que ya han tenido un resultado excelente en cuanto a la disminución de los jóvenes fumadores, pero no hemos tenido el mismo éxito con los adultos, y las mujeres han sido las que han roto nuestra caída y han empezado a fumar. Hay que hay que seguir insistiendo con la parte impositiva y con las cajillas, tenemos que seguir trabajando en la recuperación de los pacientes y la incorporación de nuevos tratamientos”.

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La presentación de los datos uruguayos estuvieron a cargo de Mauricio Cuello, subdirector del Inca y docente de Oncología Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, quien destacó que “el cáncer de pulmón en Uruguay ocupa el primer lugar en mortalidad en hombres y el tercero en mujeres. Es un tumor que viene disminuyendo gradualmente desde los años 90 en el hombre, pero presenta un aumento preocupante en la mujer. Se proyecta que en 2030 se va a aproximar a la mortalidad del cáncer de mama en la mujer en nuestro país, es algo que ya se ha observado en el mundo y que necesita una acción rápida”. A su entender, no se podría hablar de falla en las campañas de prevención porque es una tendencia mundial; de todas formas, señaló que “las mujeres son más refractarias a las campañas habituales de prevención del consumo de tabaco, por lo que se necesitan políticas específicas”.

Para Marcio Zanetti, representante de la revista en la región, el índice de mortalidad uruguayo es muy alto: “Creo que hay un problema cultural de la población que sigue fumando aunque sepa que es peligroso para la salud”, de todas formas marcó que “Uruguay, en comparación con otros países de la región, tiene una buena posición”. Valoró que el sistema de salud uruguayo “provee un buen servicio de tratamiento a los pacientes de cáncer”, que “tiene una legislación muy avanzada en términos de control del tabaco” y que da información a la población general. En el informe se realizan varias recomendaciones para los países. Según marcó Zanetti, “lo mejor sería fomentar la formación de grupos de pacientes. En ese sentido, Uruguay todavía está muy abajo en comparación con otros países. Estos grupos ayudan a fortalecer más a la población en general y es una forma de presión al gobierno para que invierta más en tratamientos para el cáncer de pulmón”.

Tasa de incidencia cada 100.000 adultos
Tasa de incidencia cada 100.000 adultos

Acerca de los tratamientos, Cuello comentó en diálogo con la prensa que en comparación con el resto de Latinoamérica, Uruguay tiene una muy buena posición y aseguró que “muchos de los tratamientos que se realizan hoy en el mundo están disponibles en Uruguay”; acotó que el desafío ahora es acceder a inmunoterapia, fármacos que recién se están registrando aquí. Como carencia, mencionó que “muchos pacientes quedan sin tratamiento, porque muchas veces se hace el diagnóstico cuando ya es muy difícil de tratar”.

El informe también indica que Uruguay tiene un color rojo en el semáforo de los cuidados paliativos. Para Zanetti es necesario que el país invierta más en esto; sin embargo, para Cuello “es una nota un tanto injusta, porque Uruguay es el país que tiene mayor cobertura de cuidados paliativos en Latinoamérica: tenemos 47% de la población con acceso, que no es algo que se da en el resto, pero sin duda hay espacio para mejorar”.

Peligro: área contaminada

Una de las novedades que confirmó el informe es la incidencia de los humos ambientales en la formación de cáncer de pulmón. Tal como señaló Luongo, entre 20% y 30% de los nuevos casos no se deben al tabaco directamente sino a “otros humos”. El médico explicó: “Hay cánceres pulmonares que podrían no estar atribuidos directamente al humo de tabaco o al hábito de fumar. Las causas posibles tienen que ver humos externos, como una mala combustión de motores, o internos, como la contaminación producida por las quemas internas en el hogar, en las estufas a leñas cuando hay una mala salida o alta humedad”. Desde el Inca están “convencidos de que es un debe trabajar sobre esto, estamos muy preocupados por el humo de tabaco y nos ha ido bien [bajando su incidencia] pero tenemos que atacar otros humos”, puntualizó Luongo.

La Comisión Honoraria Contra el Cáncer, que es presidida por Luongo, tiene un programa de concientización llamado Bajemos los Humos; la idea, según explicó el especialista, es impulsarlo mediante la unión con otras instituciones, como la Dirección Nacional de Medio Ambiente del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y otros ministerios. Comenzarán a reunirse próximamente para definir los objetivos y revisar los monitores que hay en el país que revelan la calidad del aire.

Cuello comentó que el informe plantea a nivel general en Latinoamérica que 36% de casos no estarían vinculados al tabaquismo, pero acotó que Uruguay no tiene esa frecuencia: “En Uruguay el porcentaje de pacientes que tienen antecedente de haber fumado es de 85%, según un trabajo que hicimos con la Facultad de Medicina; seguramente muchos de los que no fumaron directamente fueron fumadores pasivos, entonces hay un número superior de casos relacionados al tabaco”.

Para Cuello, Uruguay “no tiene tanta presión” en los temas ambientales como otros países de la región, que por ejemplo tienen presencia de gas radón en el ambiente o más costumbre de cocinar en fuego de leña, como México o Perú. La contaminación de arsénico en el agua es otra de las preocupaciones en Latinoamérica pero no está presente en Uruguay. Según Cuello, “en los países en que se ha visto el cáncer de pulmón relacionado a los niveles de arsénico en el agua era porque había unos niveles muy elevados, más de 70 veces lo permitido para el consumo, y Uruguay no tiene esas cifras”.