Para un cirujano operar hoy no es lo mismo que hace 50 años; nuevas tecnologías y avances en las técnicas médicas hacen que cirugías que en su momento fueron complicadas hoy sean sencillas, mientras que se han creado nuevos tipos de intervenciones complejas, que requieren conocimiento y experiencia específicos. La categoría en la que se ubique a un acto quirúrgico es lo que determina cuánto se le paga al profesional; la categorización vigente data de 1965 y necesita actualizarse cuanto antes a la realidad actual. En eso estuvieron trabajando delegados del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), la Sociedad de Cirugía del Uruguay (SCU) y la Federación Médica del Interior (Femi) en una comisión formada por el último convenio de los Consejos de Salarios, firmado en octubre de 2018. El plazo de trabajo para esta comisión vence el viernes 15 (ya ha sido prorrogado); los profesionales presentaron al Ministerio de Salud Pública (MSP) una propuesta de recategorización, pero aún no han tenido respuesta.

A pesar de los conflictos entre el SMU y el Sindicato Anestésico-Quirúrgico (SAQ), al que pertenece la SCU (ver recuadro), en esta comisión primó el diálogo. El primer punto que estaba sobre la mesa fue la recategorización de la cirugía general, es decir, buscarles una nueva categoría a más de 100 actos. Trabajaron a partir de una propuesta técnica que había elaborado la SCU y están de acuerdo sobre las categorías a las que pertenecerían 98% de los actos quirúrgicos. Para generar esta nueva propuesta se tuvo en cuenta algunas variables, como la frecuencia con la que se realizan los procedimientos y el tiempo que demora todo proceso asistencial, contabilizado desde el primer contacto con el paciente, los estudios, el diagnóstico y la operación hasta los controles posoperatorios.

Actualmente los actos quirúrgicos se clasifican en cuatro categorías: menor, corriente, mayor, alta. Según explicaron a la diaria Federico Preve, de la unidad de negociación del SMU, y Gustavo Vitancurt, presidente de la SCU, la propuesta que presentaron agrega dos nuevas categorías: especializada y altamente especializada. “Este cambio provocaría que algunas cirugías que estaban en la categoría alta pasen a dos categorías superiores, de manera de redistribuir un poco el valor”, detalló Vitancurt.

Hay cirugías que van a bajar de categoría, es decir que se va a pagar menos por realizarlas, y algunos de estos casos son parte del 2% en el que aún no hay acuerdo. “El problema está en algunas cirugías que tienen mucho volumen y son de mediana complejidad; pueden bajar de categoría, y para esos casos puntuales hay que buscar una solución”, comentó Preve. Vitancurt explicó que hay intervenciones, como corregir una hernia (hernioplastia) o la extirpación de la vesícula biliar (colecistectomía laparoscópica), que si se cambian de categoría generarían amplios movimientos; sobre el último procedimiento puntualizó: “Es una de las cirugías generales más frecuentes y la efectúan principalmente los cirujanos que recién se inician; cualquier modificación en este tipo de cirugías genera un impacto económico importante”..

Alternativa

El SMU presentará esta semana a la SCU una posible solución para los casos en los que no se llegó a un acuerdo sobre la categoría. Preve explicó que para los cirujanos más jóvenes hay dos escenarios: por un lado, asumir un cargo de alta dedicación (CAD), sea porque ingresan al mercado laboral (es la única forma de ingreso) o porque transforman en CAD un cargo de laudo histórico; en ese caso el profesional con una carga de 48 horas semanales percibirá un salario nominal mensual de 261.313 pesos (recibe 75% fijo y 25% variable de acuerdo a la actividad que haya tenido en el mes), y si es jefe de equipo el valor está en 326.642 (75% fijo, 25% variable). Por otro lado, para aquellos que ya están en el sistema y siguen cobrando por acto quirúrgico proponen no bajar las ayudantías: “Actualmente en una operación [de categoría] alta se le paga al cirujano y se le paga un porcentaje de eso al ayudante, que son los cirujanos más jóvenes. En estos casos en los que la operación bajaría de categoría proponemos que no bajen esas ayudantías y, de esta forma, beneficiar a los más jóvenes”, dijo Preve.

Foto del artículo ''

En el caso de los cirujanos con más experiencia que sigan cobrando por acto y luego de la recategorización se vean perjudicados, el SMU propone respetar los derechos adquiridos. Preve ejemplificó: “Un acto que hoy es de categoría alta, como las operaciones de apéndice, bajaría a categoría mayor. En los lugares en los que hoy ya se pague como categoría alta se van a mantener los derechos laborales adquiridos, de acuerdo a lo que establece la normativa y que resulta aplicable según el derecho laboral: si los médicos ya negociaron un precio por ese acto se mantiene, ya que la recategorización implica laudos (salarios mínimos por actividad). Además, para los cirujanos con más experiencia y expertise se incorporan dos categorías de cirugías de mayor complejidad que van al alza”.

El presidente de la SCU aseguró que aún no estaban en conocimiento de esa propuesta, por lo que no tienen una postura asumida, pero esperan tratarlo en el correr de la semana. Asimismo, para seguir avanzando en el trabajo de la comisión, es necesario que el MSP se pronuncie sobre los precios que se asignarán a cada categoría, y allí empezaría otro capítulo en la negociación. “Esperaba que tuviéramos alguna otra reunión con el ministerio, porque evidentemente esto requiere un trabajo, sobre todo desde el punto de vista económico, que no es sencillo. Esperamos poder tener más información para trabajar”, comentó Vitancurt.

Conflicto SAQ-SMU

En los últimos años, la relación entre el SAQ y el SMU ha alcanzado una conflictividad importante: el SAQ rechaza la creación de cargos de alta dedicación (CAD) a nivel mutual y su equivalente en el sector público, las funciones de alta dedicación (FAD). Estos contratos son el corazón de una reforma médica que apunta a la concentración del trabajo en una institución de salud, para que los profesionales puedan desarrollar las diferentes tareas del proceso asistencial con un pago fijo de 75% y un variable de 25%, que disminuye el predominio que tenía hasta ahora el pago por acto quirúrgico. Ya se han creado más de 1.000 cargos a nivel mutual y más de 200 en el sector público para especialidades médicas y quirúrgicas, pero el SAQ ha penado a especialistas que han aceptado cargos y funciones de alta dedicación.

Las diferencias entre ambos gremios son profundas y por eso el SAQ demanda participación directa en los Consejos de Salarios, pero como el gremio mayoritario es el SMU, es el que tiene la representación. Para discutir el tema de la recategorización de los actos anestésico-quirúrgicos se conformó esta comisión, en la que, además del SMU, participa un delegado de la SCU y otro de la Femi.