María fue a donar sangre en mayo a la Asociación Española. Ya lo había hecho antes sin problemas, algunas veces en el Hospital de Clínicas y otras en el Servicio Nacional de Sangre, pero esta vez fue distinta. Semanas después de donar llegó un sobre blanco a su casa con una carta en la que la citaban a ir a la Española para reunirse con un médico porque tenían un resultado “de su interés”.

“Lo primero que pensás es que es VIH. Me vino ese pánico”, contó María a la diaria. La citaban para dos días después, por lo que llamó a la Española a preguntar si podía ir ese mismo día para saber de qué se trataba; le dijeron que no. “Me pareció horrible que te manden una cosa así y no te expliquen qué es lo que pasa”, agregó.

Cuando fue, varias personas aguardaban en la sala de espera del centro, todas con el sobre en mano. Al ingresar, una doctora le comunicó que le había dado reactivo el resultado del virus linfotrópico de células T humanas (HTLV). Un resultado reactivo no significa que sea portadora del virus, pero sí que tiene los anticuerpos. “El reactivo no es confirmatorio, para eso tenía que hacerme otro estudio. La doctora me comunicó que no era mandatorio hacerme ese análisis, porque no está en las pruebas obligatorias”, explicó María, pero ella decidió hacérselo. Le dieron un pase a medicina general para que se hiciera el análisis confirmatorio.

¿Qué es el HTLV?

El HTLV es un retrovirus que existe desde hace miles de años y afecta a millones de personas en el mundo. Hay cuatro tipos: HTLV-1, 2, 3 y 4. Los cuatro se originaron en África, pero sólo los tipos 1 y 2 llegaron a América. Se pueden transmitir de diversas formas: sexualmente, de manera vertical (de madre a hijo por lactancia, y con menor frecuencia de forma intrauterina) y vía sanguínea (por transfusiones, trasplantes de órganos o por compartir elementos punzantes contaminados con el virus).

Este virus infecta los linfocitos T, que son un tipo de glóbulos blancos que forman parte del sistema inmunitario y ayudan a combatir enfermedades e infecciones. La mayoría de las personas infectadas por el virus son portadores asintomáticos, es decir, no desarrollan ningún síntoma; sin embargo, de 1% a 5% de quienes padecen el HTLV-1 desarrollan alguna de las enfermedades asociadas al virus en la edad adulta, generalmente luego de décadas de estar infectadas. No hay manera de saber si la persona desarrollará alguna de estas enfermedades, y esto asustó mucho a María, ya que además su resultado reactivo no indicaba qué subtipos tenía.

El tipo HTLV-1 es el más frecuente; afecta a entre 15 y 25 millones de personas en el mundo y puede derivar en patologías como leucemia de células T adultas –cáncer en la sangre–, paraparesia espástica tropical –una enfermedad neurológica de la médula espinal que puede terminar en parálisis– y enfermedades inflamatorias que pueden presentarse en los ojos, las articulaciones, los músculos, los pulmones y la piel. Esta es la única enfermedad de transmisión sexual que puede derivar en cáncer en la sangre. El tipo HTLV-2 no es causante de ninguna enfermedad específica, pero ha sido relacionado con aumentos del riesgo de contraer infecciones, particularmente en la vejiga y los pulmones, así como con algunas enfermedades autoinmunes, como la artritis.

Un debe importante

En el servicio de donación de sangre a María le habían hecho el test ELISA (acrónimo de Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay, ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas, en español), y fue ese mismo análisis el que le ofrecieron hacerse después; ambos dieron reactivo para el virus. “Cuando fui al médico general para que me hicieran el análisis confirmatorio no les aparecía entre las opciones de tests”, comentó María, y dijo que la doctora que la atendió no sabía qué era el HTLV. Luego de eso decidió consultar a un médico infectólogo, quien sí supo explicarle de qué se trataba el virus, pero le comentó que en Uruguay no se hace ningún tipo de test confirmatorio.

Regiones endémicas de HTLV. Las zonas donde este virus aparece con más frecuencia son el sur de Japón, África, Australia, Melanesia, las islas Seychelles, el Caribe y países latinoamericanos como Colombia, Perú, Panamá, Brasil, Chile y el noroeste de Argentina, consigna el sitio web HTLV consciente.
Regiones endémicas de HTLV. Las zonas donde este virus aparece con más frecuencia son el sur de Japón, África, Australia, Melanesia, las islas Seychelles, el Caribe y países latinoamericanos como Colombia, Perú, Panamá, Brasil, Chile y el noroeste de Argentina, consigna el sitio web HTLV consciente.

Fuentes de la Asociación Española explicaron a la diaria que en ningún banco de sangre se diagnostica ni confirma esta enfermedad, sólo se hace una consejería: “Lo que hacemos es un screening de varias enfermedades, como la hepatitis, el VIH, la sífilis y el HTLV, pero sólo diagnosticamos y confirmamos el VIH”.

María no se rindió y, luego de investigar, dio con HTLV consciente, un sitio web argentino alimentado por tres médicas y un biólogo que informa sobre el HTLV y sus consecuencias. María se comunicó por mail con la organización y rápidamente recibió una respuesta de dos médicas encargadas: Mirna Biglione y Carolina Berini. Ellas le dijeron que fuera a Buenos Aires para hacerse el examen confirmatorio. Al llegar, primero le hicieron un test ELISA y luego una reacción en cadena de la polimerasa (PCR): ambos le dieron negativo. A diferencia de lo que ocurrió en la Española, los estudios se los hicieron gratis.

La doctora Mirna Biglione dijo a la diaria que tanto en Uruguay como en Argentina desde el año 2000 es obligatorio testear a los donantes de sangre “para ver si hay anticuerpos de HTLV, que los forma específicamente el organismo contra el virus”. Biglione explicó que cuando el resultado es reactivo “la persona puede tener anticuerpos o puede tener una reacción cruzada de anticuerpos”, y también comentó que los equipos en los bancos de sangre a veces “no son tan específicos”. “No es porque sean de mala calidad”, aclaró, y agregó que “si comparás el virus del HTLV con el de la sífilis, la hepatitis o el VIH, aunque uses los mejores equipos siempre hay falsos reactivos”. Esto se debe a que, aunque los equipos han ido mejorando a lo largo de los años, no hay “una proteína específica del virus que se haya logrado poner en un test”. En los bancos de sangre lo más importante es que no pase ninguna unidad de sangre infectada, por lo que sus equipos son muy sensibles, “entonces detectan todo y a veces de más”, reflexionó la doctora.

“Desde Uruguay nos mandan a veces muestras para confirmar, no muchas pero hemos tenido”, contó la médica argentina Mirna Biglione. “En un momento propusimos al laboratorio privado uruguayo con el que trabajamos hacer un seminario sobre HTLV y enseñar cómo hacer la PCR, pero quedó en la nada; quizás se tendría que realizar más a nivel del MSP”, añadió.

María se quedó sin donar sangre y, después de los nervios que pasó y del camino que tuvo que atravesar para confirmar que no tenía el virus, y al ver la falta de conocimiento sobre esta enfermedad y la forma en que la aborda el sistema de salud uruguayo, resolvió compartir su caso con la diaria.

Uruguay no es una zona endémica del virus, hay registrados muy pocos casos que desarrollaron enfermedades desde la década de 1990. Al tener poca incidencia, en ningún laboratorio ni hospital del país se realiza el estudio confirmatorio del virus. En diálogo con la diaria, fuentes del Ministerio de Salud Pública (MSP) reconocieron que eso es así, y añadieron que es “normal” que haya falsos positivos en los bancos de sangre, porque se utilizan “técnicas de alta sensibilidad” para que no se pase por alto ninguna enfermedad de transmisión sanguínea. Lo mismo dijo la fuente de la Española, que aclaró que “no es por discriminar” que no dejan donar a algunas personas y que “por transfusión de sangre con el HTLV el paciente desarrolla síntomas mucho más rápido, es peligroso”. Agregó que el HTLV es “extremadamente raro”, y que de unas 12.000 donaciones de sangre en la Española sólo aproximadamente cuatro pueden dar reactivo para HTLV.

Zaida Arteta, médica infectóloga y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar), comentó a la diaria que en Uruguay “la percepción” de los médicos con respecto al HTLV “es que si hay, hay muy poco”, pero que no tener el confirmatorio es “una situación complicadísima, es un debe muy importante”. Arteta explicó que “en Uruguay hay tests de muchísimas cosas que no se hacen”, los laboratorios y las mutualistas muchas veces envían las muestras al exterior y luego reciben los resultados y los mandan a los pacientes. El problema con el virus HTLV es que el test confirmatorio no está dentro del catálogo de prestaciones del Plan Integral de Atención en Salud (PIAS), es decir, que los centros de salud (tanto públicos como privados) no están “obligados” a hacer esta prueba y la persona debe pagarla por su cuenta. Según Arteta, la tecnología para hacer el confirmatorio “no es la gran cosa”, el problema es que “no es rentable” hacerlo en Uruguay, por la poca incidencia del virus.

Biglione informó que “desde Uruguay nos mandan a veces muestras para confirmar, no muchas, pero hemos tenido”. “En un momento propusimos al laboratorio privado uruguayo con el que trabajamos hacer un seminario sobre HTLV y enseñar cómo hacer la PCR, pero quedó en la nada; quizás se tendría que realizar más a nivel del MSP”, añadió.

En 2018 la comunidad de salud internacional declaró el 10 de noviembre como el Día Mundial del HTLV, y a nivel internacional varios grupos referentes del virus están armando una petición para que la Organización Mundial de la Salud incluya en el programa de VIH-sida al HTLV. “Es un virus dejado de lado, oculto y descuidado, incluso en nuestro país, que tenemos zonas endémicas”, expresó Biglione.

HTLV en Uruguay

En 2017, un grupo de estudiantes y docentes1 de la Facultad de Medicina de la Udelar publicó en los Anales de la Facultad de Medicina una monografía denominada “Infección por virus linfotrópico de células T humanas (HTLV) en Uruguay: identificación de problemas”, investigación que buscó determinar la prevalencia del virus en los bancos de sangre; para eso se analizaron los datos relevados por los distintos centros de hemoterapia de Uruguay desde 2012 a 2014. De un total de 297.371 donantes, hubo 388 reactivos al virus HTLV, lo que significa que 0,13% de los donantes podrían tener el virus (ver tabla). Los investigadores afirman que es un número importante si se considera que el estudio sólo se enfocó en donantes que cumplen con los criterios de exclusión para donar sangre, por lo que estimaron que la prevalencia en la población general puede ser mayor, pero no hay estudios al respecto.

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La investigación identificó que la prevalencia del virus es más alta en los departamentos ubicados al norte del río Negro: de las muestras de sangre analizadas en 2013 y 2014, la prevalencia en los departamentos del sur fue de 0,09%, mientras que en los del norte fue de 0,2%.

El estudio indica que entre los donantes de sangre de 2012 a 2014 la prevalencia del HTLV 1 y 2 y el VIH eran similares, y explicitan que ambos virus comparten varias “características biológicas”, como las formas de transmisión. Los autores recordaron que, según cifras del MSP, el VIH afecta a 0,5% de la población general, y recomendaron hacer “un estudio de prevalencia con un muestreo representativo de la población general para asegurar que la prevalencia de ambas infecciones sea comparable”.

La investigación señala la conveniencia de desarrollar técnicas confirmatorias para la infección por HTLV y crear un protocolo consensuado de manejo y seguimiento de las personas infectadas. El caso de María evidencia que también sería necesario tener formas de proceder ante los resultados falso-positivos.

Regiones endémicas de HTLV

Las zonas donde este virus aparece con más frecuencia son el sur de Japón, África, Australia, Melanesia, las islas Seychelles, el Caribe y países latinoamericanos como Colombia, Perú, Panamá, Brasil, Chile y el noroeste de Argentina, consigna el sitio web HTLV consciente.

  1. Bruno Balduini, Carmela Priore, Cristian Acosta, Emilio Salazar, Facundo Rodríguez, Sergio Bianchi, Otto Pritsch.