“No estamos descentralizando, estamos intentando generar una nueva centralidad”, afirma Miguel Martínez, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar), en cuanto comienza a hablar de esta gran apuesta universitaria, largamente demandada: el desarrollo completo de la carrera de Medicina en el norte del país. Hubo intentos previos, uno hace más de 30 años, con el impulso del entonces decano Pablo Carlevaro, y otro hace una década, pero ambos fracasaron. Ahora la situación parece ser distinta y hay confianza en que están dadas las condiciones. Martínez recibió a la diaria, junto con Julio Siciliano, director del Departamento de Educación Médica, y Diana Domenech, docente de la Facultad de Medicina radicada en Paysandú desde 2010, para charlar sobre esta iniciativa.

“Nuestra idea es crear un nuevo núcleo de formación donde creemos que es posible, factible y hay mucho interés en hacerlo”, dice el decano, y Siciliano lo reafirma: “La voluntad está, la necesidad está y las capacidades están. Lo que tenemos que hacer es lograr una buena coordinación”.

Ese nuevo escenario tiene que ver con el proceso de descentralización que inició la Udelar en 2006, durante el primer rectorado de Rodrigo Arocena, que creó los Centros Universitarios Regionales (Cenur) en el interior del país, y luego llamó a la conformación de Polos de Desarrollo Universitario (PDU), que permitieron la radicación de docentes de alto nivel académico –incluso varios que volvieron del exterior–.

En el Cenur Litoral Norte, que comprende los centros universitarios de Salto y Paysandú, hay nueve PDU del área de Ciencias Biológicas, entre ellos el de Virología Molecular, el de Biofísicoquímica, el de Genética Molecular Humana y el de Biomecánica. Ese desarrollo académico y de infraestructura es el que permite pensar que esta vez la iniciativa se concretará.

Martínez destacó dos “características fundamentales” que debe tener el desarrollo de la carrera en el norte. La primera es “que se haga seriamente, es decir, que no haya ninguna diferencia entre los que la hagan en Montevideo y los que la hagan en el Cenur”, y “la segunda, que es tan importante como la primera, es la sustentabilidad del sistema. Es decir, no podemos iniciar una experiencia y dentro de uno o dos años decir ‘se acabó la plata’; esta experiencia tiene que estar claramente sustentada, y en esos dos sentidos hemos caminado”.

Potencial

Ya hace tres décadas que pueden cursarse los últimos años de la carrera en el interior del país (el internado y las residencias médicas) que corresponden a 4º, 5º y 6º año. Los Cenur desarrollaron ciclos iniciales optativos (CIO) que tienen una duración de un año y sirven de tronco común para un área, entre ellas Salud, y esa formación equivale al primer año de la carrera de Medicina. Pero faltaban 2º y 3º.

Siciliano detalló que, al revés de lo que se cree, es más difícil desarrollar el ciclo preclínico que el clínico: “La dificultad está en los primeros años, que es cuando se trabaja una cantidad de componentes relacionados con el desarrollo de disciplinas científicas básicas, que consiste en el estudio de aspectos biológicos y no patológicos, terapéuticos o clínicos. De pronto, en cualquier parte del país puedes encontrar un buen centro de nefrología, de cirugía o de neurocirugía, pero es difícil que encuentres un laboratorio que hace bioquímica básica o biología molecular o histología general”. Acotó que el desarrollo de los PDU garantizaron esa base. “En estos últimos años, a partir de las inversiones de la Udelar en los PDU en la regional [Litoral Norte], hay un desarrollo extraordinario que no estaba en las épocas de los proyectos fallidos, hay un desarrollo de laboratorios de investigación básica de excelente nivel, nacional e internacional, y el desafío que tenemos es tratar de usar ese capital humano y de recursos en nuestras unidades curriculares; estamos seguros de que para la gran mayoría de los cursos eso es posible”, dijo.

El Consejo de la Facultad de Medicina sesionó el 4 de setiembre en Paysandú, y este fue uno de los principales temas que se abordaron. La ida al norte sirvió también para recorrer el centro sanducero y el salteño. Martínez dijo que quedó impresionado con la potencialidad “desde el punto de vista material y humano” que encontró en Salto y Paysandú. Al volver de la gira se dijo: “Esto tiene que salir porque todas las condiciones, las objetivas y las subjetivas, están dadas”.

Los docentes afirmaron que el CIO Salud tiene un muy buen nivel. Actualmente 70 estudiantes cursan la trayectoria de Medicina. “El proyecto es comenzar 2º, de modo que los estudiantes que hoy están haciendo el CIO o que lo hayan hecho hace algunos años y no pudieron llegar a Montevideo puedan ingresar”, dijo Siciliano. Martínez agregó que se aspira a que haya una “libre circulación” de estudiantes, de modo que podrán ir también quienes estén cursando la carrera en Montevideo, así como estudiantes que hayan cursado el CIO Salud años atrás y no hayan podido seguir estudiando.

El CIO Salud se dicta en Paysandú, pero hay varios PDU en Salto, y el proyecto es pensado por y para la región, por lo que los estudiantes circularán por el eje de la ruta 3. “El primer año lo transitan en Paysandú, algunas materias de 2º las podrán hacer en Salto y en Paysandú, otras solamente en Salto. Pensamos siempre en términos de región”, remarcó Domenech.

Iniciativa conjunta

“Estas cosas no tendrían la fuerza que tienen, incluso en términos de factibilidad, si no fuera porque desde el eje Salto-Paysandú hemos tenido un apoyo muy fuerte”, afirmó Martínez, que nombró la colaboración de la directora del Cenur, Graciela Carreño, y de los directores de las dos sedes, Pancracio Cánepa (Salto) y Líber Acosta (Paysandú).

¿La carrera será de la Facultad de Medicina o del Cenur? “Es de ambos”, respondió Martínez. “La planificación administrativa general sigue recayendo en la estructura institucional de la Facultad de Medicina, la planificación en el lugar, de cómo llevar todo esto, es responsabilidad de ellos; podríamos decir que es un poco mixta. El Cenur ha tenido una iniciativa enorme”, resaltó el decano.

El Cenur destinó fondos para desarrollar los cursos que faltan, informó Martínez. Están trabajando “con el acelerador a fondo”, como dice el decano, para comenzar 2º en marzo de 2020. Se aspira a que los docentes sean efectivos, no interinos. Siciliano planteó que se recurrirá en primera instancia a los investigadores que ya están trabajando en Paysandú y Salto. “Tenemos que discutir con ellos cuáles son nuestros intereses didácticos en la carrera –de pronto no son los que ellos están desarrollando– y después de eso pasar raya si es necesario llamar, a quiénes, con qué perfiles”. No queda mucho para marzo. “Tenemos que estar seguros de que vamos a tener candidatos interesados, porque formar un profesor adjunto o agregado de una disciplina básica lleva años”, añadió. “Hay conversaciones entre los equipos docentes que están desarrollando la carrera en Montevideo con quienes serían responsables y encargados de desarrollar esas tareas en Cenur y estamos viendo cómo llenar esos espacios que sentimos que puedan faltar”, aclaró. Martínez agregó que la facultad también pondrá a servicio instancias educacionales a distancia, que complementarán los nuevos polos de desarrollo que se generen.

Mismo título

El decano afirmó que la propuesta curricular que se genere “no tiene por qué ser idéntica” a la de Montevideo, pero que sí debe tener “los mismos patrones de calidad”.

¿Qué tan diferente será? “El esquema es una universidad, una Facultad de Medicina. La Facultad de Medicina tiene un título de médico con un plan de estudios, y lo que tendremos son unidades curriculares que podrán desarrollarse con distintos equipos docentes en distintas sedes, pero los equipos van a coordinar esa unidad curricular”, expresó Siciliano.

“No queremos prolongar o disfrazar un centralismo, es decir, no apuntamos a mantener una carrera en la regional norte a expensas de docentes de Montevideo que tengan que estar viajando todo el tiempo, o que se sustente exclusivamente en videoconferencias, porque allá hay capital humano; lo que queremos es crear más universidad, genuinamente”, dijo Siciliano. Expresó que las unidades curriculares podrán tener diferentes equipos y actividades, y afirmó que “es posible que algunas se desarrollen mejor en Cenur, por un problema hasta de matrícula, porque algunas cosas van a poder permitir un uso más eficiente de los recursos”. Docente de Histología, Siciliano aseguró que los estudiantes del CIO Salud “no sólo no tienen ningún problema académico” sino que “se manejan con mucha soltura en un montón de materias” por los contenidos, pero también por las “clases personalizadas”, algo que no se da en Montevideo. “Yo les estoy dando los mismos temas en el CIO a 30, 40 estudiantes en el práctico y aquí tengo 1.600 en la matrícula. Evidentemente que allá tienen un aprovechamiento mayor de la presencia del docente, mucho más intenso, más cercano también, esa es una ganancia importante”, expresó.

Necesidad país

“Tenemos 76% de los médicos radicados en Montevideo y en el área metropolitana, y 24% radicados en el interior, que atienden a 60% de la población del país”, planteó Domenech. Señaló que la apuesta de la Facultad de Medicina responde “a una necesidad país” que tiene que ver con “la gran inequidad en la distribución de recursos humanos médicos”. Comentó que el centralismo académico explica en buena medida esa situación, y que más de 50% de los estudiantes que ingresan a primer año de Medicina son del interior del país pero que, al terminar sus estudios, no vuelven a sus lugares de origen. En parte porque desarrollaron su proyecto de vida mientras estudiaban, pero incide también la idea de que “la academia está en la facultad y sus alrededores” y “el pensamiento de que el médico que se va al interior queda desactualizado porque se aleja de la referencia académica”.

Los docentes confían en que desarrollar la carrera completa en el interior es un paso para empezar a revertir esta situación, y contribuirá también a la radicación de especialistas. “Que haya médicos que hagan su carrera en el interior y residan allí va a promover la realización de posgrados en el interior”, planteó la médica.

El decano añadió que al extender la carrera en el interior “estamos abriendo las posibilidades a una cantidad de personas, que desconozco, que por razones hasta económicas no se puede plantear venir a Montevideo. Esa es una pérdida objetiva y no tenemos idea del tamaño que puede tener en términos de desarrollo. Es bien importante para las personas, pero sobre todo para el país; estamos hablando de un tema muy sensible, estamos hablando de la salud. Estoy convencido de que la universidad hace país: si le damos la oportunidad a la Universidad de afincarse en los distintos lugares del país, yo creo que estamos mejorando y estamos haciendo país”, expresó.