El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) realizó una encuesta sobre negociación colectiva y servicios a médicos de todo el país con el objetivo de conocer el contexto en que se desarrolla la profesión en la actualidad. Los resultados evidencian cambios importantes en la cantidad de cargos laborales y en la carga horaria laboral, así como diferencias en las condiciones laborales según el género.

22% de los médicos trabajan 60 o más horas semanales. Federico Preve, de la Unidad de Negociación del SMU, dijo a la diaria que este dato es preocupante “no sólo por la vida de los profesionales, sino y sobre todo por la calidad de atención que se le brinda al usuario”. No obstante, señala que “eso antes era mucho peor”. “Estamos preocupados por esas cifras pero también ocupados en cambiarlas a través de la reforma del trabajo médico con los cargos de alta dedicación [CAD]”, afirma. Como muestran los números, la carga horaria de los profesionales médicos ha venido disminuyendo, pasando de 55 horas promediales de trabajo por semana en 2004 a 45 horas semanales en 2018.

Por otra parte, si bien la cantidad de cargos por médico también se ha reducido paulatinamente, todavía casi 60% de los profesionales trabajan en el sector público y privado a la vez, es decir, se desenvuelven en por lo menos dos empleos paralelamente. Para Preve este dato es alentador, ya que se está pasando de un promedio de tres cargos a dos: “Que tengan dos lugares de trabajo, en promedio, tiene mucho que ver con que los médicos en el interior trabajan en las mutualistas y en ASSE [Administración de los Servicios de Salud del Estado], y en Montevideo trabajan en una mutualista y en ASSE porque en muchos casos son docentes. No nos asusta que el promedio tienda a dos y no a uno”, asegura.

“El cambio a largo plazo debería ser que podamos tener formación en el sector mutual de forma igualitaria que en ASSE, y en un mediano plazo pasar la barrera del dos hacia el uno. Pero para eso falta un tiempo todavía”, reflexiona Preve. El SMU propone un modelo profesional “que prioriza la atención de una forma equitativa, con un sistema solidario y desde la perspectiva del desarrollo médico continuo, tratando de humanizar la medicina”, explica el sindicalista. Promueve un modelo que tiene que ver con concentración laboral, con tratar de eliminar el multiempleo, con fidelizarse con los usuarios de las instituciones, poder seguir a los pacientes y darles continuidad asistencial.

De los profesionales médicos que trabajan en ambos sectores, 64% considera al privado como el “principal” de sus cargos. “Cuando dicen ‘principal empleo’ se refieren al ingreso económico, ya que la remuneración, excepto en los CAD, sigue siendo mayor en el sector privado que en ASSE”, comenta Preve. La satisfacción con el trabajo también es mayor entre los médicos que trabajan en el sector privado: 78% se encuentra satisfecho o muy satisfecho, frente a 57% del sector público. Para Preve esto también se explica por las remuneraciones más altas, a lo que se suman las condiciones laborales: “Se trabaja en lugares con mejor infraestructura, con mejores recursos materiales, aunque en ASSE esto ha venido cambiando”.

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Desigualdad de género

La encuesta refleja que existen condiciones laborales diferenciales por género: para empezar, sólo 27% de las mujeres perciben más de 130.000 pesos mensuales, mientras que 53% de los hombres perciben salarios de esta cifra o superiores. Además, casi 30% de las mujeres perciben menos de 65.000 pesos por mes, mientras que sólo 8% de los hombres tienen ingresos por debajo de esa cifra.

Preve afirma que esto es consecuencia de la desigualdad de género, que trasciende a la profesión médica pero que también impacta en ella, concretamente en la menor disponibilidad horaria de la mujer, que también tiene que cubrir tareas de cuidado en el hogar. “La diferencia promedial de tanta magnitud tiene que ver con la cantidad de horas que dedican a otras tareas y no a trabajar como médicas. Así desciende drásticamente la remuneración”, sostiene. “También sigue sucediendo que es mucho más difícil para una mujer acceder a cargos jerárquicos que para los hombres, y los cargos jerárquicos cobran mejor que los trabajadores generales”, explica.

En cuanto a la percepción que tienen los médicos de las consecuencias de la maternidad y la paternidad en el entorno laboral también se perciben diferencias llamativas. 72% de las mujeres considera perjudicial la maternidad para su trayectoria profesional, mientras que en el caso de los hombres sólo 49% percibe la paternidad de esta manera. Por otra parte, la percepción negativa de la paternidad disminuye según aumenta la edad, mientras que la percepción negativa de la maternidad se mantiene estable, cerca del 70%, sin importar la edad de las encuestadas.

Cambio de paradigma

Los profesionales médicos valoran la implementación de los CAD de manera dispar, aunque la encuesta muestra que es mayor la proporción que está a favor: 34% la considera beneficiosa, 16% cree que es perjudicial y 50% piensa que tuvo impacto neutral o no conoce suficientemente como para dar una opinión. Los que destacan en mayor medida sus beneficios son los socios del SMU (50%), los jóvenes (49%), las mujeres (42%) y quienes tienen bajos ingresos (49%).

Para Preve esto tiene su explicación en que los sectores “menos privilegiados por el statu quo actual” ven en la reforma del trabajo médico a través de la alta dedicación “un cambio de paradigma y de modelo de la profesión” que intenta priorizar a las nuevas generaciones para que puedan tener trabajo “pleno” desde el inicio, y consideran que les simplifica la organización de la vida a las mujeres al tener un trabajo único. “Y obviamente beneficia a los sectores de bajos ingresos, porque los CAD tienen una remuneración bastante buena”, argumenta. “Este es el cambio de modelo que el sindicato impulsa, contrario al modelo que se impulsa desde la corporación. Lo importante que refleja la encuesta es que este cambio de modelo tiene como impulso ir volteando las inequidades y a los sectores corporativos”.